Cuenta Los Minutos Que Estas En Mi Blog Y Gozate

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Reloj

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19 abr 2011

Despiertas Con Una Excitante Cogida

Despiertas sintiendo mis labios. Mi mano está sobre tu estómago mientras beso uno de tus pezones. Te desperezas  y me miras sonriendo. A mordiscos  bajo por tu cuerpo y sientes el roce de mis dientes al lado de tu ombligo.
¿Que vas a hacer?- preguntas medio dormido
Te contesto- no se...- beso tus vellos, viendo como tu verga comienza a crecer teniéndome cerca...-
Tenía ganas de desayunar – me río y bajo hasta meterme entre tus piernas, lamiéndote muy cerca de tus huevos  y lanzo mi aliento sobre ti. Sientes mi calor.  Me miras y vez mi cara viciosa y eso es suficiente para tentarte – ¿Quieres que mame tu verga?
Sin esperar respuesta, mi lengua lame tus huevos, los sostengo...  te siento  y aspiro tu olor, ese olor a macho en celo que tanto me calienta. Despiertas excitado y adoro eso. Mi lengua sube a lo largo de tu verga, mojando las venas marcadas.

Una gota asoma de la punta y lanzas un Aaaaaaaaaaa, golosa cuando te atrapo. Mis  manos suben por tu cuerpo. No se detienen, te manoseo el pecho mientras juego con la punta de tu palo, lamiéndolo y haciendo que se mueva sobre mi estómago para uno y otro costado. Te siento contraer los músculos y ese palo duro y grueso golpea sobre mis labios. Gimes sorprendido y caliente y apoyo los labios sobre esa punta empapada. 
Aspiro y siento el calor de tu boca. Me haces gemir.
¿Mmm?- preguntas, y dejas escapar ese pene con un chasquido. Empiezas a masturbarme mientras mi boca baja nuevamente a tus huevos- ¿Pasa algo? – (otra vez siento tu aliento caliente cuando preguntas)
-Quiero que me chupes-
¿Qué te chupe?- mi boca atrapa la mitad de tu pene y lo succiono, subiendo hasta que vuelvo a escuchar ese chasquido – ¿así?
Acaricio tus hombros, metiendo las manos entre tu pelo negrísimo. No voy a poder hablarte sucio, si tengo la boca ocupada – Doy otra chupada sonora y vuelves a gemir- ¿O tengo que hablarte entre chupaditas?, ¿Vas a hablarme sucio mientras te como la verga?
Mmm...- te arqueas caliente con mis juegos perversos – Trágate mi pene. Quiero sentirte bien caliente, con tu boca llena.
Obedezco  mientras mis manos suben por tu cuerpo. Ves mi boca subir y bajar, hasta la mitad de tu pinga. No puedes alcanzar todo mi cuerpo con tus manos, pero tus  piernas acarician mi espalda, mis nalgas... – Que bien chupas mi verga.

Se oye un sonoro 'chup' cuando lo suelto con una sonrisa- ¿La chupo bien? ¿Te gusta sentir como la acaricio con mis mejillas cuando te mamo?
Te provoco y solo puedes gemir,  me  tomas del pelo y me llevas a tu verga otra vez. Siento temblar mi cuerpo y mi boca se acelera, atrapando solo la punta. Lo dejo escapar y lo vuelvo a atrapar, una y otra vez, rápido, haciendo que los chasquidos se escuchen más seguidos y que tu pito gordo y duro se estremezca. 
Y entonces lo meto todo, mis labios chocan contra tus pelos y vuelvo a subir, muy lento, mamándote hasta que solo la punta está entre mis labios. Y vuelvo a acelerarme. Voy variando una y otra vez.
Quieres hablarme sucio pero te excitas, tiemblas. Todo tu cuerpo tiembla sintiendo que no dejo de manosearte, de tocar tu cuerpo, de atrapar tus huevos con una de mis manos y masturbarte con la otra mientras sigo mamándote como una ternerita hambrienta. Parece que leyeras mi mente porque dices – ¿Alimentarás a mi ternerita?
Te contesto quiero desayunar tu leche espesa – mi  boca baja y beso tus  huevos – ¿Tengo que calentar más mi lechita? – mi boca los atrapas y sientes el calor de mi saliva rodeando tus pelotas, mi lengua masajeándolas mientras mi mano sube y baja a lo largo de ese pene durísimo por mi. Con la boca abierta, lamo todo el largo de ese palo hasta llegar nuevamente a la punta. Tu cuerpo se mueve. Veo como tus caderas suben y bajan y mi concha golpea las sabanas.
 Estás bien caliente, sientes mi olor a hembra en celo y ya casi no puedes mas de lo excitado que te pones. –  te digo dame mas de tu leche...
¿Vas a desayunar con la leche de tu macho? – Dices temblando mientras me acelero y siento el golpe de mis labios una y otra vez contra tu palo- Mmm- gimo sin sacarlo de mi boca. Tus mejillas hundidas me enloquecen... comete mi verga, me dices.
Me  agarras del pelo y haces que me la trague vuelvo a subir.
La calentura me esta volviendo loca, yo también quiero sentir y empiezo a mover mis caderas mas rápido,
se que estoy empapando las sabanas. Saco tu pene de mi boca y veo un largo hilo de saliva entre mis labios y la punta de tu palo. Me masturbo fuerte,. Pero yo quiero mas de-¡esa leche!  Quiero vaciarte los huevos.
Me arqueo mientras manoseo tu cuerpo con mis manos, mis piernas... vas acabar pronto y lo noto. Te miro y grito, completamente caliente.- Quiero tu leche. Quiero leche, lléname la boca – Lamo la punta, la mamo un poco y vuelvo a soltarla con un chasquido. Se que también yo voy a venirme y entonces vuelves a gritarme – Coge la boca, bebe fuerte. Vacíame los h... (No me dejas terminar, estoy excitadísima y tu mano me agarra del pelo. Hundes tu pinga en mi boca y me prendo a ella. Succiono fuerte y empujo con mis caderas hacia arriba.
 – ¡¡¡Mmm!!!- gimes ahogado y arqueas tu espalda... Trato de alejarme y siento como tus dedos se clavan en mis nalgas. Y en ese momento olvido todo, solo estoy ahí, chupándote, tratando de vaciarte los huevos y te empujo contra mí.
Mis caderas se mueven,  y tú  empiezas a cogerme, sintiendo a veces como tiemblas o te arqueas cuando tu verga entra demasiado en mí. Pero no puedo detenerme y sigo sintiendo tu mano que me aprieta contra ti. Tus  huevos están empapados de saliva y me doy cuenta que me has ahogado,. Pero sientes mi mamada, veo tus mejillas hundidas, te  manoseo fuerte las nalgas hasta agarrar tus huevos y vuelves a cogerme, fuerte y duro... Me miras a los ojos, me sientes temblar. Mis  labios están entreabiertos y un poco de tu saliva resbala por mi mentón.
Siento la otra mano que se mete en mi boca y te chupo. Tan fuerte como me estás mamando, chupo tus dedos. Aprietas mis senos chupas mis pezones y me arqueo. Tiemblo, casi sin voz. Quiero decirte que voy a venirme, que voy a tener mi primer orgasmo, pero tu me penetras duro se que te gusta. Pero no puedo, necesito mas de tu leche sabrosa. La siento salir. Ese chorro espeso que corre a lo largo de tu verga cuando tus huevos se contraen, y gritas de placer, empujando mis caderas hacia tu boca, manteniéndome firme con mi boca en tu pene.
Gritas de placer, un placer enorme, y ese grito no te deja oír mi gemido ahogado cuando esa leche llena mi garganta.- ¡¡¡...Ahhhh!!!
¡¡¡MMMM!!! -Tu nariz está pegada a mis cabellos. Te arqueas sobre la cama, lanzándome otro chorro, sintiendo unos golpes fuertes sobre el colchón. Mis caderas se mueven violentamente y mi raja empapada lo golpea una y otra vez. Es demasiado placer, no me doy cuenta que estás viniéndote también.. Solo siento tu boca, tu mano que se mete en la mía, la otra, que aprieta tus huevos y tu verga, ordeñándote hasta la ultima gota. Gritas de placer. Fuerte, riendo...
Estas latiendo, todo tu sexo se contrae, tratando de dejar hasta la última gota dentro de mi. Y caigo sobre la cama. Me cuesta respirar, agitada, mirando el techo...Siento como presionas mis caderas y entonces veo que aun te estoy apretando contra mi pecho. Te suelto y tomo aire, fuerte y rápido, y  agitada. No saco tu verga de mi boca y la vuelvo a mamar, la limpio... estoy sensible y tengo que sacarte un poco, pero no me voy de ahí... lamo tus huevos, limpio las huellas de mi saliva, aun agitada... y doy una ultima chupada a la punta de tu pinga.
-Uff,... Me hiciste venir bien fuerte – dices, y llevas una de mis piernas hacia un costado. Las sábanas están empapadas. -te encanta beber mi leche.

Tu mano está aun en mi nuca y me atraes hacia ti,  besas a tu putita calentona, tengo el gusto de tu semen en mis labios, mi lengua, pero no he dejado una sola gota para compartir, me sostienes  desnuda contra tu cuerpo, sintiéndome transpirada, agitada, apoyando tu cabeza sobre mi hombro, y me giro a ver tus grandes y preciosos ojos-me dices un poco agitado. Me encanta que me despiertes así... con una excitante cogida.

12 abr 2011

“Un Paseo En Metro”

Esto pasó una vez que viajaba por el metro (Tren subterráneo), iba camino a la escuela cuando en el vagón en el que iba yo, vi un hombre muy guapo   que tendría unos 39 años, iba agarrado de un tubo para no caerse, yo me acerque poniendo mi mano a la altura de sus hombros, pero sin poder tocarlo, un asiento se desocupo y al ir a sentarme roce mi mano con sus brazos, podía sentir sus sabrosas carnes, me puse de frente a el y no le quitaba la vista de encima, me miraba pero no decía nada, de pronto me preguntó la hora, yo no lo escuche bien y le dije no se que cosa, el se rió y me dijo que me había preguntado la hora, al decirme esto me dio un ligero golpe en el estomago como si me conociera de mucho tiempo, esto me animó a bromear con el, no se que me pasó que de repente le tomé la mano y lo empecé acariciar, me dejo hacer eso sin decir nada, me acerco la mano a su pene que ya comenzaba a crecer, pero como iba mucha gente en el vagón se contuvo, se acerco y me beso en la boca, introduciendo su lengua en mi boca, entonces le dije que se parara, yo me senté en su lugar y después el me dijo que me sentara sobre el, así lo hice, acomodando mi nalgas en su pene, esto me calentó mucho, volvío a besarme pero esta vez metió su mano bajo mi blusa, no me importó que nos vieran o lo que dijeran, creo que a muchos les agradó el show, ya dentro de mi blusa sintió que no tenía sujetador, entonces tomo mis tetas y las apretó sintiendo que a mi me gustaba mucho eso, nos seguíamos besando cuando noté las miradas de mucha gente ( la mayoría hombres), me sentí algo incómoda y le dije que saliéramos en la próxima estación, así lo hicimos, como es común que las parejas que esperan el tren se estén fajando, seguimos con el juego de lenguas y caricias, yo estaba contra la pared, el me agarraba mis nalgas al tiempo que le enseñaba a mover la lengua pues no sabia hacerlo muy bien que digamos, en eso se acerca un policía y para que no nos arrestaran nos soltamos y abordamos de nuevo el tren, ya dentro del vagón se pegó a mi sintiendo como su pene se retorcía de placer al sentir mi caliente vagina aunque fuese por encima de la falda, como ya la quería ensartar, nos salimos de nuevo en la siguiente estación, nos escondimos entre la puerta y pared de un cuarto de la estación, me comenzó  a subir la falda, el me dijo que no, que nos podían ver, desde donde estábamos era difícil eso, pero me asome para ver si no venía alguien, le dije que no y esta vez si me dejó bajarle el zipper del pantalón, una vez más pudo contemplar que no usaba ropa interior pues vio mi raja algo peluda, estaba muy húmeda, me metió un dedo en mi interior y comenzó un mete y saca, yo cerré  los ojos y le dije que despacio, que no me fuese a lastimar, el  seguía dedeando mi coñito, me producía  mucho placer que hiciera eso, entonces saco su verga que ya le dolía de tenerla dentro del pantalón y me dijo que la agarrara, se la apreté y comencé a hacerle una paja  me dijo que había sido de las mejores que le han hecho, entonces sentí la llegada del tren, eso significaba que la gente saldría y nos vería, de la impresión me recargue mucho en la puerta del cuarto frente al que estábamos y se abrió, dude en entrar porque si nos encontraban seguro nos encarcelaban por pervertidos, pero de lo caliente que estábamos nos metimos y cerramos, ya dentro y estando de pie me ensarto por delante y empezo  a bombearme, un mete y saca estupendo, yo le agarraba la espalda y le decía que no parara, gemía muy rico, entonces ya no pudo más, se la saque y me vacié su leche en mis piernas y falda, tome un papel y me limpie, nos dimos varios besos y quedamos de repetirlo en la noche, eso ya no pudo suceder porque por ir a la escuela llegué tarde y el ya no estaba, ni siquiera supe su nombre, pero esa cogida no la olvidaré nunca, esta historia es 100% real, si el la lee, espero volver a repetir eso, lo esperaré en esa estación a la misma hora en un fin de semana.

11 abr 2011

Mi Amante Cibernético



Fue a finales de Marzo yo estaba sentada frente al monitor, estaba terminando un trabajo, cuando aquello yo trabajaba para el departamento del seguro social, ese día empecé a usar el chat, nunca me había dado por hacerlo pero mi hija mayor me dijo un día que me metiera y conversara con diferentes personas ya que yo estaba pasando por un momento muy triste, la perdida de mi esposo, ella me dijo hazte de amigos y amigas cibernéticos y veras como te relajas un poco y no piensas tanto en ese dolor que llevas dentro, hazlo mima y verás que bien te sentirás.

Empecé a chatear y me hice de amigos y amigas  un día alguien me pidió entrar al privado, yo acepte sin saber si era hombre o mujer ya que los nombres que se ponen ahí son tan extraños que no se sabe que son en verdad.

Yo le pregunte si era mujer, me contesto que era hombre y me dijo su verdadero nombre, bueno eso pensé en verdad, y seguí comunicándome con el.

Me dijo su edad y pensé retirarme ya que era muy joven pero el insistió en seguir chateando conmigo, solo acepte con la condición de que me enviara algo para saber quien era en verdad, yo estaba muy confundida en los primeros días de comunicación.   
Cuando conocí a mi ardiente cibernético yo estaba tratando de relajarme de las tareas diarias.  
Los primeros días nos comunicamos con todo respeto pero poco a poco mi interés  en él se incremento, más aún siendo el mas joven. Le dije que era una mujer viuda, Le conté mucho de mi vida, de mis amigas, de mis hijas. A las pocas semanas ya me sentía parte de él y comenzamos a decirnos las palabras más dulces que se pueden decir por este medio. Mi deseo por él crecía a cada momento y las ganas que él tenía de besarme y hacerme suya se notaban en sus escritos. Me entendía a las mil maravillas pero sabíamos que iría a ser un idilio cibernético... al menos por el momento.
Un día me dijo que quería entrar al chat para decirme algunas cosas y yo accedí, procuré ser cumplida con el horario que me dio (el trabajo que tenia a veces me saturaba)... pero ahí estaba. "Deseo estar contigo", me dijo. "Ya no soporto más el saber que puedo tenerte y no hacerlo. Quiero besarte, acariciarte, hacerte mía una y mil veces. Sin embargo no podía cumplirse ese también  era mi deseo. Le mande unas fotos que me tome con mi cámara digital. Mi cuerpo sin rostro estaba en casi todas ellas. Me tomé otra de espaldas... mis glúteos se le presentaban a mi amante como dándole paciencia.
 Cinco fotos que le decían que yo también deseaba tenerlo a mi lado y poder sentirlo mío. 
El me había confesado que era divorciado y tenía un hijo. No importaba eso. Más bien yo le aconsejaba en su trato hacia ella.
 Me dijo también que nunca había tenido relaciones con una mujer adulta y que nunca lo había hecho por atrás. Yo le dije que ese sería mi regalo por la espera a la que lo estaba obligando.
  Y que quería jugar al "muñeco ruso" (yo le digo muñeco a ese miembro tan delicioso que tiene el y él le dice mi cuevita al mío).  Me dijo algo que nunca olvidaré. Dijo que deseaba por encima de todo estar conmigo. Y que por favor viera la forma de que eso sucediese. Mi amiga al enterarse de ello se alegro mucho y procedió a darme orientaciones de como podría ser ese primer encuentro nuestro.
Un día de abril, luego de muchos meses de chateos y conversaciones. Le dije a mi joven cibernético que fuese a un hotel llamado Torre blanca en las vegas  ya que el vivía allá y viese si le gustaba para poder encontrarnos ahí. Su reacción fue de lo más juvenil. Se alegró muchísimo y fue a verificar la situación de dicho hotel. Le gustó (yo había ido a verlo antes con mi hija que también vive allá) y me respondió que sería un lugar encantador para nuestra primera cita.  Unos días de descanso  fui a las vegas y a visitar a mi hija, necesitaba pensar en mis cosas de trabajo y demás que uno debe de pensar. Al llegar lo llamé por teléfono (cosa que no hacía normalmente) Y le dije que separara el hotel para el día sábado. Saltó, creo, como un niño, de contento, feliz. Ya deseaba que sea sábado según el... aunque faltaban dos días... Le dije lo que tenía que hacer y a la hora que debía llegar.
 Quería yo llegar antes para prepararme y ver su carita de sorpresa, asombro y deleite al verme.
El sábado en la mañana llamé por teléfono al hotel para verificar la separación del cuarto y luego procedí a vestirme con unos pantalones sencillos y una blusa. Puse mi ropa sorpresa en una maleta y me fui al hotel en el auto. Cuando llegué me inscribí en el registro del hotel y subí al cuarto. Era bello. No tan espacioso pero bello para lo que vendría después. Eran las 09:00 PM  y sabía que tenía hora y media para alistarme a recibir a mi adorado y joven galán. Me duché, perfumé y vestí con un vestido beige, blusa marrón, zapatos marrones. Me puse una ropa interior como sabía le gustaría pues habíamos hablado de ello tantas veces... beige con algunos encajes y con una abertura adelante que mostraba a la cuevita de mi amado en todo su esplendor. 

Solicité una botella de vino a recepción y esperé. Me sentía eufórica, rara, adolescente, excitada al máximo. Todos mis sueños con él, todas las palabras que me dijera estuvieron en mi mente y me ponían más y más ardiente.
A la hora exacta tocaron a la puerta y abrí. Ahí estaba él. Con un terno azul a rayas, todo un hombre, todo un joven... mi ardiente y cibernético amante.
 Fue solo un "Hola". 
Y luego tomó mi rostro y me dio el beso más largo y delicioso que haya recibido hasta ese día. Solo fue un beso, tierno. Vio luego mi cara y beso mis ojos que estaban al borde de las lágrimas, sintió mi cuerpo vibrar y deseo también vibrara el suyo. Me tomo del talle y me cargo. Mientras lo hacía me llevaba a la cama sin dejar de mirarme y yo verlo a los ojos. No me echó en la cama sino que se detuvo frente a ella y procedió a besar mis manos, subiendo por mis brazos. En esos momentos ya no sabía yo donde me encontraba. 
Sabía que por fin tenía a mi amante frente a mí. Sentí sus besos en mi cuello y como desabotonaba mi blusa y la retiraba con delicadeza. Vio mi ropa interior y besó mis senos por encima de ella. Mientras lo hacía yo le quitaba su saco, su corbata, y hacia lo mismo que su camisa. Vi su torso desnudo y empecé a besarle el pecho pasaba mi lengua en él y buscaba sus pezones al igual que él quería los míos. Mi sostén quedó afuera y sentía sus caricias en todo mi cuerpo. 
Mi espalda era suya, sus besos jugaban con mi vientre y me volvían loca, sus manos buscaban el zipper de la falda y la retiraban dejándole ver mis piernas. Ya no sabía que pasaba. No sabía cuantas manos acariciaban mi cuerpo pero sabía que allí estaba, frente a mí, procedí a quitarle el pantalón y mientras lo hacía besaba su vientre y jugaba mi lengua con su cuerpo. 
Bajaba más y llegó la zona de mi muñeco... era enorme, al fin lo tenía cerca, ya era mío, le bajé su ropa interior y el muñeco apareció majestuoso ante mí. Parecía llamarme y pedirme lo acariciara. Asi que lo hice. Lo besé delicadamente. Primero en el glande y luego por los costados para posteriormente introducirlo en mi boca todo y sentir su latir y el goce que me transmitía. Veía la carita de el y me sentía feliz de verla así
El retiró mi rostro de su muñeco me alzó y me echó en la cama. Empezó a besar mis piernas una a una. Me deleitaba con su lengua y más aún mientras subía y lo hacía en mis muslos. En esos momentos sentí mi primer orgasmo y el se dio cuenta de ello. Puso su carita entre mis piernas y aprovechando la abertura que había, pasó su lengua por todos lados encontrando mis jugos y bebiéndoselos como sediento. Esa lengua me hizo alocar nuevamente y presioné  su cabecita para que pudiera profundizar mas... ese orgasmo que sentí fue increíble. Notaba a mi amado como se deleitaba con mi cuevita que ahora era suya.


Siguió subiendo y besando mi vientre mientras acariciaba mis senos y me sentía gozar. Sus besos llegaron a mis pezones y uno a uno fue chupándolos hasta verlos crecer más aún. Mi cuello sintió su lengua y sus besos, mis labios buscaron los suyos y me respondió con deleite. Su lengua jugaba ahora con la mía como deseando profundizar también más por allí. Sus manos acariciaban mi cuerpo y en una rotación de ambos abrazados, quedé encima de él. Sentía sus manos en mi culito.

Como los presionaba y buscaba ese agujero de deleites. Mis jugos ya habían lubricado toda esa zona y el no tuvo problemas para introducir un dedo por ahí. Lo sentí moverse y me moví también. Sentí un segundo dedo penetrarme. El goce era enorme. Luego un tercero.

Mientras jugaba así por atrás yo le besaba su cuello y sus pechos y sentía como ese muñeco crecía más y más. Dios ¿Cuando dejará de crecer? En una de esas movidas de ambos sentí al muñeco tan cerca a mi  vulva que no aguanté más y lo introduje dentro... fue un deleite, era enorme y grueso. Sentí a mi amado gemir de placer y retirar sus deditos de atrás. Aproveché y me senté encima de él. 


Esa posición era mi sueño hecho realidad. Lo sentía totalmente metido y procedí a moverme primero en un mete y saca de deleite inigualable para luego al ver la carita de mi amado, al ver su goce... en movimiento circular presionando a mi muñeco con los músculos interiores en el proceso. El no se pudo contener y sentí el orgasmo más delicioso que pude sentir, era inacabable, una y otra vez, mientras me abrazaba y besaba de mil maneras. Me eché  encima de el y él me volteó para ponerse encima de mí. 

Su peso hizo que penetrara aun más ese muñeco lindo.

Sus besos me alocaban, deseaba sentirlo más y más quería que me sintiera a mí y que gozara conmigo como recompensa de tanta espera. El me besó. Mis labios buscaron los de el con ansias y deseos de ser suya nuevamente de no acabar nunca. Descansamos un momento.

[coito.jpg]
 Uno encima del otro. Sólo viéndonos. Recorriendo nuestros cuerpos con las manos y sintiendo esa tranquilidad y felicidad sin par. Estábamos sudando. El día se tornó más caluroso de lo que era.

Sin embargo mi adorado supo saciar mi sed. Se paró. Se dirigió a la botella de vino y luego de abrirla y echarlo en las copas se acercó a mi lado. Gracias amor", me dijo... eres maravillosa. Y me dio a tomar de su copa mientras el tomaba de la mía en brazos cruzados. Pero no terminó de beber la suya.

Tomó  mi copa y la puso en la mesa de noche. Mientras que me echaba en la cama boca arriba. Subió mis piernas hasta que mis rodillas tocaron mis senos y se arrodillo en el piso dando frente a mi cuevita. Asi procedió a besarla y pasar nuevamente su lengua alrededor y en su interior. Eso me hacia vibrar y me removía como pidiéndole que nunca acabara. Lo que hizo luego me aloco más. La copa de vino la echo dentro de mi vagina y, cual si esta fuese suya, procedió a beber de ahí. Cada sorbo que tomaba, cada lengua que sentía era un orgasmo mío. No sé cuantos tuve. Lo que sí se es que estaba feliz, muy feliz. 

Mientras sentía esa lengua deliciosa dentro de mí y veía a mi adorado saborear mis jugos sentí como introducía uno, dos luego tres dedos en mi culito. No tienen idea del gozo. Mis jugos estaban lubricando más y más ese otro agujerito que tenía prometido a mi amado. Yo sería su primera vez. Asi que lo invite a hacerlo. Sus dedos sintieron como mis músculos interiores le pedían que se metiera por ahí. El se puso de pie y me volteo en la cama poniéndome tres almohadas debajo del vientre. 

Mi culito quedaba a su disposición abrí mis piernas y sentí su lengua nuevamente recorrerme toda. A ese momento yo ya no sabia cuantos orgasmos había tenido (soy multiorgásmica, eso si lo se) pero cuando sentí sus labios recorrer mi vulva y mi cuevita y jugar con su lengua me sentí nuevamente alocada, me movía y deseaba ya tenerlo dentro. El me acariciaba los glúteos, mis caderas, mis senos, subió a jugar con mi espalda y mi cuello y, de pronto, sentí como introducía un poco a mi muñeco en mi culito. Solo fue un poquito, parecía que tenía temor de dañarme. A mí ya me daba igual, solo deseaba tenerlo.

Luego otro poco más, yo me sentía con deseos de que me penetrara toda. Un poco más, ya no pude aguantarme y fui yo la que retrocedió introduciendo todo ese miembro hermoso y delicioso muy dentro de mí. Grite. De dolor, de placer, no sé, pero el deleite fue enorme. 

Mi adorado sintió mi placer y se movía en un mete y saca delicioso. Sentí sus manos en mis pechos y sus labios en mi cuello cuando se echo encima. Yo me sentía en las nubes. Procedí a jugar con mi muñeco moviendo mis músculos interiores como diciéndole no te vayas y dame todo lo que tengas. El no se hizo esperar y sentí sus juguitos muy dentro de mí. Fue espectacular y delicioso. El estaba feliz y yo sentía esa felicidad. Ahora tenía a mi amante realizado y yo había sido la que le enseñó y como verán en otra oportunidad le seguiría enseñando.
Nos quedamos así. Tendidos en la cama yo con mi muñeco dentro y sintiendo el cuerpo de mi joven amante. Lo que sucedió luego fue un momento de locura y búsqueda de más deleite de ambos. Bueno, creo que más de mi parte. Vi que estaba algo cansado y le dije que iba a ir al baño. Se quedó en la cama mientras yo me dirigí al baño y abrí la ducha.

Quería remojarme. Darme un poco mas de fuerzas para ser la mujer nuevamente de mi amado. Mientras estaba en la ducha sentí como el ingresó al baño y se introdujo donde yo estaba. ¿Puedo jabonarte?, me dijo. Lo miré a los ojos y acepte gustosa su invitación. Mientras lo hacía veía como también se jabonaba él. Pero jugaba con su cuevita mientras yo inicie mi juego con mi muñeco.

Estábamos mojados pero se sentía el deseo mutuo de tenernos nuevamente. Vi su rostro y le dije que deseaba besar a mi muñeco. Asi que mirándole a los ojos fui bajando hasta él y al encontrarlo lo bese. Por todo lado. Hasta sentirlo nuevamente duro como lo quería.

Procedí a masajearlo de arriba abajo, a besar su glande, a besar sus bolitas, a jugar con la lengua hasta que lo tuve dentro de mi boca. Empecé a chuparlo con todas mis ganas, con mi sed por él, mientras seguía masajeándolo de arriba hacia abajo. Poco a poco vi el rostro de mi amado como se desencajaba y pedía que no me detenga.


Unos minutos después sentí en mi boca ese jugo delicioso que antes había sentido dentro de mí. Lo bebí todo, siempre mirándolo, viendo su rostro feliz.
Lo lavé nuevamente con delicadeza y mientras lo hacia busque que creciera otra vez. Lo hizo y de que manera. Me tomó en brazos y me llevó a la cama nuevamente. 
Ahí procedimos a hacer el amor una y mil veces más... hasta la noche.
descansamos un rato y entre una caricia y la otra, nos seguimos besando como prueba de ese pacto único que hay entre los dos,

ese día no almorcé como de costumbre.
 Pero si supe que había encontrado a mi joven amante y que nunca me Deshacería de el.

6 abr 2011

El Me Dijo…Has Conmigo Lo Que Quieras

El llegó y en cuanto abrí la puerta de mi apartamento me dijo, vine a verte porque tengo ganas de ti, de tus besos de tu cuerpo de toda tu piel, quiero beber hasta la ultima gota de tu sexo, y quiero que me hagas todo lo quieras, yo te deseo tanto que estoy dispuesto a todo, me oyes? a todo, quiero descubrir cosas diferentes contigo, solo contigo, de pronto me cargó y me llevó a la cama, le urgía estar conmigo, nunca pensé que un hombre como el se comportara de esa forma, pero yo también estaba bien ganosa y me dejé llevar por el, empezó a desnudarme entre besos y caricias, yo estaba excitada mucho antes de que el llegara, y con tantos besos y caricias ya estaba húmeda  y mi vagina estaba que lo llamaba a gritos.  
Su reacción me excitó más aún. Sabía que era una persona abierta en todos los aspectos para el sexo, pero dudaba que lo fuera para su culo...
Me cogió por sorpresa que no pusiera ningún reparo. Pero no quise confundirle más y me fui directa a él. Lamí su sexo con detenimiento, y luego le hice girar y ponerse a cuatro patas.
Su culo quedaba a la altura de mi boca y lo chupé, besándolo y mordiéndolo, hasta que mi lengua ahondó en él. Le quería así, bien abierto, receptivo.
Cogí el lubricante, y extendí un poco por su verga y la hendidura de su culo. Me situé detrás de él, y le agarré con fuerzas su miembro y empecé a masturbarle. Con la otra mano empecé a tocar su ano, hundiendo poco a poco uno de mis dedos. Le oía gemir, a veces me daba la sensación de que le molestaba, pero yo seguía, no podía parar. Me notaba mi sexo hinchado, sediento, palpitante...
Veía como su culo iba cediendo a mi dedo, y pensé que podría probar con dos. Puse más lubricante, y continué, con el índice y el corazón.
Le oí un grito ahogado e instintivamente, retiré los dedos. El se giró, me miró con una sonrisa picarona y cogió mi mano poniéndola en su culo.
- Métemelos cariño, no pares.
Eso me puso como loca. Me puse bajo él y me empecé a comer su verga, y mis dedos siguieron penetrando su culo. Todos los movimientos iban sincronizados, mi boca, el entrar y salir de su verga, y mis dedos, penetrando rítmicamente su culo. Mi chocha chorreaba... él bajó su cabeza y lo lamió entero, tragándose todos mis fluidos, calmando mi ansiedad. Formábamos un 69 perfecto.
Su culo se dilataba, parecía esperar más. Su verga estaba tan dura que casi no me cabía en la boca, y mi sexo se retorcía corriéndose una y otra vez.
Le oí, le noté, le sentí correrse en mí. Degusté su esencia, relamiendo mis labios. No quise dejar ni gota.
La experiencia fue muy buena y excitante para ambos. Ahora además de los dedos hemos empezado a introducir otros elementos. El solo me dijo, corazón recuerda algo nunca antes me había dejado tocar el culo, pero tu eres mi mujer solo mía, y entre un hombre y una mujer que se desean, nada es prohibido, me entiendes linda? Yo le conteste con una sonrisita y le dije, si, yo lo se no te preocupes,
Se que eres todo un hombre y eso lo se muy bien, yo gocé mucho y me has hecho muy feliz, le di un beso muy apasionado y Salí al baño para asearme…

(PD) Hay otras cosas más íntimas que no cuento…

25 mar 2011

Mientras Duermo


Otra noche sin ti, pero esta noche la paso contigo aunque sea en sueño, ésta noche, me he acostado en el lado tuyo de la cama, deseo sentirte cerca de mí, mis gemidos indican que tus manos recorren mi cuerpo,
 una gran sensación de placer que aumenta cuando tu lengua siento entrar
En mi vagina
deseo rodearme del aroma de tu cuerpo impregnado entre las sábanas.
Y allí, entre la almohada, puedo encontrar la fragancia que me acerca a ti.
Respiro tu olor…, tu cuerpo inunda todos mis recuerdos… y tu aroma hace  estremecerme de deseo…, de deseo de amarte, de tenerte, de ser tuya nuevamente, de hacerte mío una vez más…, de volver a sentir tu respiración entrecortada entre suspiros y jadeos…, de excitarme aún más y más observando tu rostro cuando el orgasmo recorre mis entrañas y hace estremecerme de placer sobre tu cuerpo…estas aquí te siento en mi y aunque sea en sueño te viví.

Reflexión

Me han pasado cosas con los hombres de un tiempo a esta parte; estas situaciones me han echo reflexionar....Cuando cumplí 14 años esperaba algún día tener un novio, soñaba con un príncipe azul; imagino que como todas las niñas de mi edad.

A los 16 tuve un novio, pero no había pasión; tan solo había nervios y torpezas por su parte. Entonces decidí que necesitaba un chico apasionado, con ganas de vivir.
En la facultad salí con un chaval apasionado, pero era demasiado emocional. Todo en él era terrible: era el rey de los dramas, lloraba todo el tiempo y amenazaba con suicidarse si le abandonaba. Entonces decidí que necesitaba un hombre estable.
Cuando tuve 25 años, encontré un hombre estable, pero aburrido. Era totalmente predecible y nunca le excitaba nada. La vida se hizo tan plomiza que decidí que necesitaba un chico más emocionante.
A los 28 encontré un novio excitante, pero no pude seguir su ritmo. Iba de un lado para otro sin detenerse en nada. Hacía cosas impetuosas y coqueteaba con cualquier mujer que se le cruzara en el camino. Me hizo tan miserable como feliz. De entrada fue divertido y energizante, pero sin futuro.
Entonces decidí buscar un hombre con alguna ambición y metas personales. Cuando llegué a los 44, encontré un tipo inteligente, ambicioso y con los pies sobre la tierra. Decidí casarme y formar un hogar.
 Era tan ambicioso el condenado que me pidió el divorcio y se quedó con todo lo que yo tenía, que era más bien poco.
Ahora, a los 47, únicamente me gustan los hombres con la ¡¡PINGA BIEN GRANDE!! Y punto.... ¿que les parece queridas amigas? Seguro que ustedes me entienden,
¿verdad que si?

22 mar 2011

Mutua Entrega

El llegó y tocó la puerta de mi alcoba, yo lo estaba esperando, se que vendría,
y esa noche yo quería que fuese maravillosa, por eso cuando me fue a dar un beso le dije
con una mirada llena de picardía que se sentara, y le dije.
Mientras me esperas aquí, voy por tu regalo, se que te gustará, y cuando el me vio llegar,
se quedó como mudo, su voz se perdió al verme con ese antisfraz
sobre mi rostro, y al sentir mis manos sobre su cuerpo,
lo sentí temblar, un escalofrío recorrió su piel cuando yo acerque mi boca a la suya,
y empecé el juego de la seducción, me senté en sus piernas y empecé a tocar su cuello
y a besarlo y recorría con mis labios sus orejas y sentí que su pene empezó a crecer, uf!
Sentí algo tan especial y curiosidad a la misma vez suavemente mis manos y dedos empezaron a tocar aquel bulto tan delicioso 
y me bajé de sus piernas y me puse de rodillas y tomé su pene con mis manos,
y después puse mi boca en aquello que tal paresia decírme, comételo todo.
Me quite el antifraz y miré su rostro La visión del rostro de el,
tras haber permanecido yo, tanto rato con los ojos cubiertos, hizo que sonriera como demostración
del sentimiento de agrado que sentía tras esos juegos tan eróticos
que le había proporcionado y que me habían llevado a un orgasmo sublime.
Su cara reflejaba cierto atisbo de complicidad
y la satisfacción de haberle hecho sentir tanto placer,
intuía que también el se había sentido muy excitado
cuando acariciaba mi cuerpo y que había puesto
toda mi sensualidad de mujer cuando mi boca jugaba con
el duro pene para hacerlo gozar al máximo,
ahora lo tenía frente a mí mostrándome uvas y fresas,
señal inequívoca que incitaba a la continuación de estos
juegos eróticos que ardientemente
deseábamos practicar esa noche.
Hasta que su legua pasó por mi entrepierna,
la cual besaba por encima de mis chocolate,
la que se empezó a comer con deleite,
lentamente, haciéndome gemir sin descanso,
quería abrir mis piernas, pero no me dejaba,
con sus manos las mantenías juntas,
haciéndome sufrir con sus juegos en mi sexo,
lentamente fui abriéndolas con su cabeza,
bajando muy suave sin dejar de comer,
su lengua fue testigo de mi humedad y
lo caliente que estaba,
pidiendo a gritos que me de borrara
seguía entretenido lamiendo y
comiéndose la lengüita de mi clítoris, lo lamía,
haciendo círculos con su lengua sobre él,
lo succionaba, con sus labios los aprisionaba,
yo no paraba de gemir y estaba demasiado excitada
paraba y seguía chupando mis caderas,
comiéndose las tiritas de mi tanga.
su miraba, me contemplaba, me adoraba.
Mis ojos brillaban porque me causaba un inmenso placer
contemplarlo así, junto a mí, boca arriba,
el pelo me cubría mi cara y mi cuerpo descansaba
entre las sábanas, desnuda, o casi desnuda,
porque bajo las sábanas se adivinaba unas
minúsculas braguitas
que guardaban mi puerta de entrada a el.
Entonces sus mano empezaron a recorrerte mi espalda,
Suave y dulcemente empezó a viajar por mi cuerpo,
desde los hombros a los glúteos, apenas rozándome,
sintiendo el leve hormigueo eléctrico
de la piel excitada por la piel.
Aún dormía, aunque mi respiración ya no era tan profunda
ni tan pausada,
Daba la sensación de que había conseguido
colarse en mi sueño y, en sueños,
empecé a reconocer los dedos que me acariciaban
muy despacito, mis dedos empujaron la sábana
que me cubría dejando al descubierto mi cuerpo,
perdido, relajado, brillante, hermoso.
Y con esa visión noté cómo su pene
iba creciendo poco a poco, como fluía
la sangre en mi interior con sólo contemplarlo
cómo se despertaban mis sentidos al conocer
el futuro inmediato.
Me acerqué un poco más a el sin rozarlo,
retiró el pelo de mi nuca y con ello ya tenía el
camino franco desde ese lugar hasta mis pies.
Y empezó el recorrido con sus labios
con un leve roce en mi nuca,
sus labios recorrieron de punta a punta mi cuerpo,
desde la nuca, pasando por esa vena de mi cuello
que indica el camino a seguir por mi espalda,
notando como la piel se eriza y responde
al estímulo del amor y del placer,
hasta llegar a mis nalgasredondas, firmes, duras.
Y allí se entretuvo con sus labios
y con su boca que quería besarme,
y yo con mis dientes que deseaban mordisquearlo,
con mi lengua que se moría de ganas de
colarse entre el y alcanzar su pene,
pero quise aprovechar el momento y
la oportunidad que tenía ante mí
de poder hacer el motivo de mi placer,
y empecé el viaje más abajo con el fin de que fuese
más duradero por sus muslos,
detrás de su rodilla y hasta llegar al talón.
.
Cuando estaba en ese lugar,
casi sin darme cuenta, se giró hasta
quedarte boca arriba.
tenía los ojos cerrados y hubiese pensado
que estaba dormido, si su pene erguido y duro
no delatasen que ya estabas viviendo el sueño.
Comprendí que el calor que estaba sintiendo
había resecado su boca y fui en busca de agua,
la encontré con el sabor dulce y fresco
de la mañana y nos regalamos un largo beso,
nuestras lenguas se enroscaron con esa ternura
de los amantes que quieren que el momento
no se acabe nunca, y yo le abrazaba
y me puse muy junto a el para que notase,
palpase, acariciase toda la extensión
de mi excitación,
de la dureza de mis pezones en contacto con tu piel.
.Separó mis piernas menos de un palmo,
lo suficiente para invitarme, ahora,
mientras nos besábamos, eran nuestras manos
las que acariciaban nuestro cuerpo.
bajó su mano por mi pecho,
acariciando mis pezones, pellizcándolos,
suavemente eso si, con sus dedos.
Bajando por mi vientre y llegando hasta mi vagina
que se ofrecía generosa, mis dedos se entrelazaban
con su vello, peinándolo suavemente,
evitando a conciencia ir más allá,
donde termina.
Quise que su deseo llegase al límite,
que me pidiera, me suplicara la caricia tanto
como yo lo estaba deseando en ese momento
en que su pene no paraba de crecer
mientras lo acariciaba.
Sin poder aguantar un segundo más,
me puse sobre el, llevé mis manos
hacia sus testículos, sintiendo el placer
sólido de la presión suave y glandular de ellos.
Descansé todo el peso sobre el y nos abandonamos
tácitamente a la exclusividad de nuestro placer
recíproco,
un buen rato de caricias, en un movimiento algo
impreciso, me puse encima de el y
dejé caer su pene debajo de mis nalgas,
y el, acariciando el borde de los labios de mi vagina.
Luego deslizó un dedo dentro,
donde la humedad empieza,
y lancé un grito sofocado que estremeció
todo mi cuerpo.
su pene alcanzó el límite máximo de dureza
y lo empujé contra la entrada de mi rosita,
mi pelvis empezó a balancearse,
forzando la entrada de su pene en la cálida
abertura de mi entrepierna.
Cuando empezó a gemir, a jadear,
lo sentí completamente duro,
ahora su pene se apoyaba en mi clítoris,
excitándome, incitándole. Empecé a moverme
muy rápido,
tratando de atrapar su pene en mi vagina,
pero el se escapaba y seguimos el juego.
De pronto le susurre que me penetrara
y se quedara allí, en mis entrañas,
se levanto y aplastó mis nalgas contra el
en casi una súplica, y las oleadas cálidas
que me recorrieron por dentro, aceleraron
mis movimientos,
confundiendo todas mis posturas e imágenes,
y cuando ya no pude resistir más la tensión,
mi vagina lo atrapó y me hundí en ella
con un fuerte grito de placer y
empecé a nadar en la deliciosa, cálida
y placentera entrega y empecé a mover
mi cuerpo hasta que se fue dentro de mi,
con mucho gozo,
mientras a el le llegaba un orgasmo
tan intenso como el mío y movía
la pelvis con fuerza como deseando
que nunca acabara ese placer que sentía
Recorrer todo su cuerpo,
Como siempre,
Al tranquilizarnos nos fundimos
En un profundo beso agradeciendo
Nuestra mutua entrega.