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Reloj

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15 abr 2011

Confesiones De Un Amigo


Hace dos días Manuel un buen amigo, me dijo que tenía algo que confesarme y empezó a decirme,
Quien dijo que la sinceridad no tiene su recompensa???? Mmm mmm... Sabes lo que me gustaría?? 
Comerte la boca, jugar con tus labios...relamerte, chupar tu lengua y succionarla, morderte...compartir salivas... 

Los dos desnudos...
Que tu llevaras tanguita y comprobar como se va mojando de morbo... Yo solo llevaría un bóxer ajustado, marcando mi rabo, para que vieras como va creciendo mi erección mientras disfrutamos el uno del otro... 
Me separo de ti, te sonrió... sobre la mesa hay una sabana que tapa cosas, me miras pícaramente, y sonríes con tu sonrisa preciosa, luminosa. 

Deslumbras. Miras hacia abajo y ves como se me sale la verga por un lado del los bóxer, es demasiado grande. tiro de la sabana y descubro la sorpresa, aceite corporal, nata, un consolador de metal fresquito, otro con forma de verga real color carne, uno doble con forma de verga por cada extremo, y bolas chinas. Perfecto para no aburrirse en un dia lluvioso... 


Coges el aceite y me echas en los pectorales, me lo restriegas con un masaje bajando hasta el bóxer, me lo quitas, ya tengo el pingón  a tono, solo con verte, durísimo, saliéndose el glande sonrosadito y mojado de presumen. 
Me pringas también la vega a dos manos de aceite, te como la boca mientras lo haces, te bajo la tanguita, fuera!! Te abrazo fuerte, te domino, eres mía por un rato... te tumbo en la mesa boca arriba y me muevo invertido a ti, mientras te aprieto las tetas fuerte, dándote masaje con el aceite... Juego en tu ombligo, precioso, perfecto. Lo disfruto muchísimo, uuuy... 


Te mueves de la sensación de mis manos en tu cuerpo y mi lengua en tu cara. Subo encima de ti y cogiéndote el culo acerco tus caderas a mi boca. Nos empezamos a devorar en un 69 matador. 
Coges tu mis nalgas y las diriges para que mi tranca te quede a la altura apropiada, comienzas a succionar como una loca y me estremezco de placer, hago un esfuerzo para darte caña, quiero hacerlo a la vez. Mmmmmm, me gusta tu sabor y tu olor de chochita fresca. 

Me lo como, sin piedad  busco el clítoris y lo estimulo con mi lengua, mientras noto como te tragas mi trozo, gemimos, sudamos, disfrutamos a la vez, meto mi lengua a fondo y te cojo con ella, decido que quiero matarte de placer y me levanto, te beso, te beso fuerte. 
Agarro el consolador de metal y lo relamo delante de ti, sonríes con ojos de gata, estas fuera de ti, te doy la vuelta y quedas como una perrita con los ojitos para mi, te sobo el coñito mientras escupo en tu culo y lo mojo completamente... es una delicia verlo, como resbala la saliva en tu piel. 
Te como el agujerito fuerte, metiendo la lengua, perforando, me encanta, estas riquísima oh! Joder! Utilizo el juguete, paseándolo por tu entrada trasera, tu te retuerces como implorando que te taladre con el..Mmm mmm, lo voy metiendo, a la vez que dos dedos en tu coñito. 

Entra todo de vicio, estas completamente empapada, es una delicia, te empiezo a coger fuerte por todas partes, retuerzo mis dedos dentro de tu sexo y noto sus paredes suaves, pellizco con el pulgar el botoncito del clítoris, y meneo el consolador en tu ojete, tus gemidos se vuelven gritos, gritas de placer, me insultas, gimes... Veo como te muerdes el labio inferior, en un gesto sexy, encantador, y morboso, me vuelves loco, estoy dándote placer un buen rato, noto como te corres, siento los espasmos de tu sexo en mis dedos, como mueves las caderas y como gritas, no te doy tregua, tras la corrida brutal te giro. 

Te sigo dominando, sonríes, ha sido un orgasmo fabuloso, pero quiero mas para ti, sigo masturbándote, esta vez chupo el clítoris como un loco, mis dedos resbalan sobre el, hinchadito, sonrojado, te doy fuerte, como una maquina, sin tregua. Tienes el consolador metido, encajado en el culito...vuelves a gemir, te vienes otra vez. Estas excitadísima, caliente perdida, y guapísima, eres un espectáculo, te vuelves a corres, esta vez es mas largo el orgasmo, aumento el ritmo, masturbo, masturbo, masturbo tu coñito salvajemente. Uuuuf... brutal, me acerco a tu boca, y me muerdes con ansia, animal.
 Sonríes y me abrazas, disfruto mucho, te pongo de pie y cogemos el consolador de dos vergas, chupamos cada uno un extremo, mientras que deslizas tu mano hasta mi verga y me la meneas a la vez, mmmmmm, que morbo verte lamer, me enseñas bien tu lengua, me encantas. 
Tú mamas también bien! me gusta imaginarte que estas mamando dos vergas y me gusta ver como lo haces, me dejo hacer, me pongo en el suelo, a cuatro patas y tu detrás de mi, me abres el culito, te gusta, depilado, suave, escupes y echas nata, me pringas bien el ojito y te lanzas a comerlo mientras me meneas mi rabo que queda colgado y durísimo. 
Te recreas en mi cuerpo mientras gimo y me muevo invitándote a no parar, disfruto de tu lengua de zorrita en el agujerito, en una pasada me lo comes un rato y luego me doy la vuelta, estoy lleno de nata, que morbo coño! me chupas pasándome nata y saliva, sonrió, y nos sentamos frente a frente, te metes el consolador doble por el coñito, y me ofreces el otro extremo.
 Me enculas con el consolador mientras mi verga sigue firme y caliente. Mmmmmm, noto como me penetra hasta el fondo, al igual que a ti, empezamos a movernos, haciendo la tijera, tan típica del sexo, hoy entre nosotros, mujer y hombre, una locura de polvo. 
Nos cogemos un rato mutuamente, mientras no dejas de sobarme el glande, la verga, los cojones. Uuuuuuuffff... te da morbo la escena y te corres por tercera vez... Diosssss... ahora quiero metértela hasta el fondo querida!! te cojo, te pongo contra la pared, de espaldas y me pego a ti, restriego una vez mas mi rabo por tu culito, y lo notas durísimo, te cojo desde atrás, te como los labios y la lengua una vez mas. y la nuca, el cuello.
 Observo tu gesto, mirándome picara, de espaldas a mí, abres tus nalgas y me ofreces una vez más tu cuerpo para que lo coja, eso hago y mi verga te entra que es una maravilla, gimes al recibirla, me agarro de tus caderas y no pierdo el tiempo, estoy a punto de explotar, me da un placer enorme tu culo rodeando mi verga, ostiassss... 
Me muevo haciendo ochos, para que la notes bien, tú contraes los músculos y me atrapas bien el rabo, la saco y la meto completamente, con cada embestida gritas de morbo y vicio, me encanta, quiero besarte, te doy la vuelta, eres mía y te como.
 Te dejas, estas al límite del placer, me siento en el sofá, y mi rabo esplendoroso se te ofrece, no te resistes, y te lanzas sobre mí, contenta, caliente, mojada, sudada, quieres que me corra, lo noto por como te mueves. 
Vas loca sobre mi verga cabalgando como una amazona en celo, eres un espectáculo jugoso y dulce, pecaminoso, alegre, te sobo las tetas las estrujo, escupo en ellas, las lamo, meto dedos en tu ojete y alterno los agujeros, coño, culito, culo, coñito, sin parar. 
Uuuuuuffff, te vienes otra vez, corriéndote como una loba, que gustazo, y noto que estallas, y noto que me queda nada, te lo digo y te sales, veo lo que pretendes, arrodillada ante mi, tragándote mi verga y machándola a la vez a dos manos, no duro mucho y me corro entre tu boca... 
Diossss, grito, gimo, me retuerzo... me salta la leche a borbotones, sale mucha y se te escapa por la comisura de los labios... mmm mmm, madre mía, es puro morbo verte tan excitada y caliente por mi leche que se sale... 
Subes hacia mí, y desde arriba dejas caer semen en mi boca, que recibo encantado, saboreo mi leche, con tu sabor, y nos unimos en un beso grande y apasionado, compartiendo líquidos, te abrazo fuerte, caes derrotada sobre mí. 
Derrotada, feliz, caliente. Te sonrió y me devuelves la sonrisa, como me gustas, como hemos gozado... Una delicia, contigo.
 Cuando terminó su confesión, le dije: todo esto lo has soñado, no quieres hacerlo realidad. Y sonriendo  me fui dejándolo solo en y mirándome  desnudándome con la mirada… y por ultimo le dije llámame cuando quieras, tengo ganas de portarme mal jajajajaja…

14 abr 2011

Observada

Hurgando en el baúl de los recuerdos, me encontré con esta historia que aunque fue hace tiempo, en su debido momento fue una pequeña fuente inspiradora de placer. Hace bastantes años tuve un importante puesto en una empresa y, por tal motivo, una oficina con varias secretarias. Una de ellas, después de un paciente trabajo se convirtió en mi amiga íntima y mi secretario era un hombre muy apuesto al que yo le gusté  enseguida que me lo presentaron nos hicimos buenos compañeros de trabajo pero que al pasar un buen tiempo casi un año, mantuvimos una deliciosa relación sexual con muchísimos encuentros a veces en su casa, a veces en la mía y a veces en moteles. El era un hombre separado, moreno claro, pelo muy negro y largo hasta los hombros, de unos 32 años de edad por esa fecha. Muy educado, todo un caballero en el trato diario y una fiera muy competente en la cama. Nuestra intimidad nos llevó a relatarnos mutuamente algunas experiencias sexuales anteriores como una forma de aumentar el placer. Le conté varias cosas y, una de ellas, es la que voy a referir a continuación. Mis palabras entrecortadas mientras culiábamos ferozmente en un sillón de cuero que tenía en la sala de su casa. Tú sabes que me casé muy joven le decia. Solo tenía 15 años cuando me uní a mi primer esposo.
No era  muy trabajador pero era muy activo sexualmente, ¡Ah, Aun me mojo al recordar las cogidas que me daba! Lamentablemente era muy celoso (Y eso fue la causa de nuestra separación pues algunas veces llegó hasta la violencia)
 El caso es que vivíamos en una casa modesta adosada a otra modesta casa. el baño de la nuestra era una habitación de regular tamaño que, justamente, quedaba pegada a la casa de nuestra vecina, una señora de edad que vivía sola con un nieto adolescente. 
Cierta vez me pareció escuchar algunos ruidos raros y tuve la impresión de que alguien me observaba mientras me bañaba. Un poco más tarde revisé cuidadosamente esa pared y pude hallar en ella un pequeño orificio. Sentí una profunda molestia al sospechar, casi con certeza, que mi privacidad había sido vulnerada y que mi vecinito disfrutaba de mi cuerpo desnudo. Para asegurarme, un día en que mi vecina estaba sola , la visité y comprobé que ciertamente, el cuarto donde dormía el muchacho quedaba pegado a mi baño y que, bajo el bendito agujero, se observaban, en la pared y en el suelo, algunas manchas brillantes y blanquecinas que no podían ser otra cosa que semen seco. No hallé que hacer. Pensé en decirle a mi marido pero, conociendo su violento carácter, cambié de opinión pues temí que golpeara al chico y nos viéramos todos envueltos en un escándalo y problema mayor de imprevisibles consecuencias. Tampoco me pareció adecuado acusarlo con su abuelita. Y así, mientras cavilaba, me fui dando cuenta de que el problema no era tan grave y que, más aun, me producía un pequeño morbo imaginarme al chico, a un metro de distancia y pajeándose furiosamente en mi honor. Entonces, un día resolví que, si él quería ver, pues vería. Tomé la precaución de bañarme cuando él estuviese en su casa y le monte un pequeño show. Con mucha calma me fui quitando la ropa, dándole la espalda y quedando por algunos momentos solo en sostén y pantaletas. Después de caminar haciendo como que buscaba algo, me quité el sostén y le di unos masajes a mis pechos. Por fin, con mucha calma me fui bajando las pantaletas para que apreciara en plenitud mi velluda cuca, que para esos momentos ya se hallaba totalmente mojada. Finalmente, abrí la ducha y me di un largo, largo, larguísimo baño, jabonándome por todo el cuerpo, especialmente la entrepierna la cual sobaba con firme suavidad mientras abría y cerraba las piernas. Me producía un morbo enorme imaginármelo al otro lado de la pared con sus ojos brillantes, su boca abierta, respirando agitadamente y dándose un tremendo masaje en su falo enhiesto. No pude resistir más y un maravilloso orgasmo recorrió mi cuerpo. Finalmente se me "cayó" el jabón y tuve que agacharme a recogerlo, lo cual me permitió abrir las piernas y apuntar el culo hacia el mirón para qué gozara del exquisito paisaje de mis dos hoyitos. Lentamente me sequé y me vestí. Estaba cansada pero tenía la más absoluta convicción de que había hecho una buena obra y que el mironcito había acabado quizá más de una vez. Esta representación la repetí varias veces más, hasta que me fue pareciendo insuficiente y comencé a sentir la necesidad de ver al chico en vivo y en directo. Imaginaba cuanto me excitaría si pudiera verlo, desnudo frente a mí sobando su pene hasta hacer saltar un chorro de semen que yo recibiría sobre mi cuerpo, temblando de placer. Entonces, empecé a maquinar un plan para concretar mi idea y, de ser posible, convertir al muchachito en un hombre... pero de pronto mi amigo el secretario empezo a contarme como a través del espejo de mi oficina, Todos los días, como hoy, se paraba ante el cristal de mi oficina, un cristal que del lado de afuera es un espejo y en el interior es perfectamente transparente, que le da la oportunidad de admirarme sin que yo me diera cuenta. Todos los días, como hoy, y seguía diciéndome: tu  te acercas al espejo y me regalas tu imagen, la imagen de una mujer muy sensual, con un cuerpo lleno de ondulaciones, de magníficas curvas y de carnes perfectamente repartidas, tu cuerpo sano, resistente, duro, sin excedentes de grasa, tan sólo la necesaria para hacerte ver más sensual. Yo contemplo extasiado la exhibición que haces ante mí, dándome la espalda e inclinándote hacia delante, dejando que tu corta falda se deslice, para enseñarme la blancura de tus muslos y la redondez de tus nalgas. Después te vuelves y mirándote al espejo, dejas ante mi vista un par de perfectos globos de carne, de tus senos hermosamente formados, tomando uno en una de tus manos, para acomodarlo en el sostén y después el otro en un movimiento similar. Te sientas en un murete y al hacerlo, me dejas contemplar tus delgadas pero torneadas piernas, haciendo que mi mirada se prolongue hasta el triángulo oscuro de tu sexo, que puedo ver sin ningún obstáculo, pues no tienes puestas las pantaletas. Esta exhibición tan sensual de tu cuerpo me pune caliente. Mi verga completamente tiesa me pide que la libere de la prisión de los pantalones y compadeciéndome de ella la saco fuera, para después acariciarla en toda su longitud, descubriendo el glande, estirando el prepucio, empezando a menearla, de arriba abajo, siguiendo un acompasado vaivén, que poco a poco me va llenando de infinitas ansias de venirme, de derramar mi esperma, de disfrutar de un relajador orgasmo, todo esto, mientras sigo contemplando tu regia imagen que sigue mostrándose ante mí, cambiando de posición a cada momento, cada vez más sensual, cada vez más caliente. Casi puedo adivinar que intuyes que te observo, pues me sonríes y me obsequias con tu boca roja, un beso que vuela por el aire y se posa en la mía. Ahora llevas tu mano derecha a tu entrepierna y acaricias lentamente tu piel hasta llegar a la confluencia, hacia tu sexo, que imagino anhelante, cálido, rezumarte de líquidos, de los cuales casi siento el olor, tu fragancia, tu perfume, y una vez alcanzada la meta, procedes a introducir tus dedos en la vagina, para luego sacarlos y llevarlos donde se encuentra el clítoris, como un pequeño pene que se endereza de gusto al ser acariciado, hasta ponerse duro, como la roca. Continúo sobando mi verga, con un placer que se va acrecentando, respirando en forma entrecortada, apresurando mis movimientos, al sentir que el deleite supremo de la venida llega por fin cubriendo mis manos con la esperma que fluye y fluye, hasta que la fuente de mis testículos se agota, al mismo tiempo en que tú te estremeces violentamente ante la llegada del orgasmo, respirando con desesperación, como si te faltara el aire, liberando tus energías y dejándote invadir por esa paz, por esa laxitud que penetra en tu cuerpo. Todo ha concluido, yo he logrado mi placer y tú, después de satisfacer tu necesidad de exhibirte y tu calentura, te arreglas la ropa y te retiras sonriéndome a través del espejo. Yo te despido, pronunciando las palabras que salen de mis labios todos los días: "Hasta mañana, amor, hasta mañana. Te esperaré. A la misma hora, en el mismo lugar, como lo hemos convenido"
Y cuando el termino de confesarme todo lo que hacia viéndome y contemplandome como me masturbaba en el cuarto donde yo descanso todos los días, me sonreí y le conteste con picardía, cuando me vuelvas a observar no pierdas el tiempo mirándome, entra y asi nos gozaremos juntamente, y asi juntos podremos decir, hasta mañana y nos vemos como hemos convenido.
Y soltamos una agradable carcajada…

13 abr 2011

“Una Llamada Urgente”


Eran las 5 de la tarde cuando sonó el teléfono, hola preciosa te llamo porque quiero saber si tienes algo que hacer hoy, No, porque, tienes planes para mí esta noche? Si- tengo un plan maravilloso necesito verte quiero tenerte y besar esa boca que tanto me fascina tu no lo deseas? Oye corazón tienes problema con la plomería, siento como que el agua se está desbordando? –no-jajaja- 
es que estoy bañándome tengo la bañera llena y me estoy dando un rico baño, quiero relajarme un poco cuerpo y mente, te gustaría bañarte conmigo? O tal vez no te gusta el agua caliente? Si linda, si me gusta, me esperas y voy en un dos por tres. Claro aquí te espero ven a bañarte conmigo.

El me dijo: me gusta el agua caliente, porque creo que no está 
  tan caliente como yo, me gustaría tenerte en mis brazos y besarte, pasó media hora y sentí el timbrar de la puerta me puse una toalla por arriba y fui a abrir, ahí estaba el, parado frente a la puerta, me miró con esos ojos de lascivia llenos de deseos, me miraba de arriba abajo como queriendo quitarme la toalla. 
Yo le dije con una sonrisita, que haces ahí parado, no piensas entrar o piensas bañarte aquí en la puerta.
Él me miró por un largo momento, sus ojos ardían a causa de mi tono provocador, una sonrisa jugaba en sus labios. Él saltó de la puerta, aterrizando silenciosamente detrás de mí y apoyándose completamente contra mi cuerpo, su pecho a lo largo de mi espalda. Su cuerpo me apretó contra la pared. “Eres absolutamente adorable.” Susurró en mi oído. Yo le dije muy suave
¿Porqué al verme  con esta toalla te excita tanto?” “preciosa, Pienso que es verte a ti como sea…” 
Él se presionó contra mí y después tiró hacia abajo mi toalla dando inmediatamente un tirón a su pantalón hasta sus rodillas. Sus brazos se deslizaron debajo de mis caderas, levantándolas del piso levemente. 
Me empujé para arriba sobre mis antebrazos, y levanté mi cola en el aire delante de él, haciéndolo caer de rodillas detrás de mí. “Dios, linda, eres magnífica” yo con una miradita le indique el baño y camine hacia la bañera y me deje caer la toalla coquetamente y me metí en el agua, el se sonrió.
 Jejeje linda no hay como un baño compartido, un cruce de cuerpos bajo la espuma, el se sentó junto a mi en la bañera llena de agua con espumas y empezó a pasar sus manos sobre mi cuerpo, acariciando mis senos y se detiene en mis pezones que van tomando forma endureciéndose, empezó a besar mi cuello, lo lamia con la boca abierta y me decía palabras obscenas en el oído, Su mano frotó ligeramente mi cadera mientras que la otra empujó dos dedos suavemente dentro de mí, probando si estaba lista para él. 
Luego movió la mano y colocó su cuerpo en mi entrada, empujando en mí. Él sostuvo mi cadera inmóvil contra sus movimientos y estiró su otra mano hacia adelante para frotar mi clítoris. Empujó dentro de mí, y con mi cuerpo asegurado contra el suyo, me penetró profundamente, el hermoso placer se ligó con un borde de dolor. Y yo grité.
Hicimos el amor de esta forma durante mucho tiempo, nuestros quejidos y gritos llenaban el cuarto. Cuando él acabó, lo hizo fuertemente en mí, golpeando mi cuerpo completamente sobre mi estómago, mis piernas separadas mientras que él empujaba dentro de mí, gruñendo suavemente a ritmo con sus caderas. “Dios, linda…” susurró.
Me movió de un tirón rápido sobre mi espalda y tiró mis piernas alrededor de su cuello enterrando su cara en mí, inhalando, el dibujó con su lengua un movimiento largo a lo largo de mi piel suave y después substituyó su boca con su mano, frotándome ligeramente, su respiración fresca en mi piel. La sensación de su lengua en mí seguida por la de sus dedos me trajo al clímax de inmediato. Él había encontrado la forma de darme sexo oral sin hacerme desvanecer.
 El se inclinó y empujó su lengua en mí, rápida y duramente
 algunas veces, sustituyéndola por sus dedos urgentes, sus quejidos resonaban contra mis muslos. Mis dedos envueltos en su pelo, mis caderas temblando bajo sus manos, mi orgasmo continuo, delicioso. Pulsaciones increíbles, pero no febriles.
Él murmuró contra mis muslos, besándome, lamiendo mi piel al lado de su cara mientras que sus dedos me acariciaron. Noté lo bien que él conocía mi cuerpo, desde el primer momento, era casi como si él pudiera leer mi mente mientras que hacíamos el amor.  Mi clímax se volvió más ardiente, más fuerte con la sensación de su semen que se desparramaba a lo largo de mis muslos. Los dedos de el se mantuvieron en mí, haciendo mi respiración demasiado rápida.
“Despacio, amor,” susurró. Levantó su cuerpo sobre el mío, besando mi boca, sus dedos seguían frotándome lentamente, calmándome gradualmente.
Podría probarme en sus labios, y la sensación de sus manos en mí se combinó con la visión de él entre mis piernas, volviéndome loca.
Devoré sus labios, mis manos enredadas en su pelo áspero.
“linda”  Murmuró contra mí, casi una pregunta.
“Oh Dios corazón, puedo sentir mi sabor en ti… No puedo saciarme de ti, nunca tendré suficiente…” Me ahogue contra él, intentando estabilizar mi respiración enloquecida. Sus labios me besaron el mentón suavemente, su voz sonó calmada en mi oído.
“Por siempre, linda mía, nos tenemos por siempre.”
El cayó dormido en mis brazos y yo quede mirando su cara, sus labios que se movían levemente en su sueño. Pensaba en mí, porque  dormido susurraba en un murmullos “por favor linda no me dejes otra vez.”Lloriqueó en su sueño y después se quedó en silencio.
 

2 abr 2011

Un Viaje A San Pablo

Nunca pensé que se me diera esa oportunidad tan deseada por todos los  demás estudiantes de la universidad, un sueño  hecho realidad. 
Fui invitada a un congreso médico de sexología a San Pablo, por una amiga sexóloga, mi compañera de asiento era una mujer de unos cuarenta  años,
  rubia muy llamativa, desenvuelta y locuaz con la que hice buenas migas de entrada. 
Me comentó que era casada, sin hijos y con una vida social muy activa. Tenía un prestigio profesional bien ganado e iba a presentar varios trabajos de la especialidad, que junto a los míos serían los únicos del país.
Al llegar a San Pablo nos alojamos en un hotel muy cómodo de cuatro estrellas con piscina, la que utilizamos casi todos los días, combatiendo el clima sofocante del verano. Tomamos la habitación juntas, con dos camas separadas y un balcón terraza desde donde se divisaba el movimiento febril de esa ciudad industrial.
Nos acreditamos en el congreso al día siguiente de nuestra llegada, donde nos enteramos que nuestros trabajos los debíamos exponer dos días previos a la clausura, por lo que nos quedaría tiempo para recorrer la ciudad y conocerla. Nos alertaron de la inseguridad si decidíamos salir solas, y nos recomendaron que fuésemos acompañadas por algún hombre conocedor del ambiente, sobre todo si salíamos de noche.
Luego del horario del congreso retornábamos al hotel, donde disfrutábamos de la piscina, protegidas del sol, Pero las horas se hacían interminables y de común acuerdo decidimos tomar un guía. Habíamos conocido un chofer muy simpático que todos los días nos trasladaba al Centro de Convenciones, con el que comentamos algunos temas del congreso. Cuando le propusimos ser nuestro cicerón, rápidamente aceptó. Todos los días salíamos al atardecer para conocer los lugares más característicos, aunque al tomar confianza, conociendo el tema que nos había traído a San Pablo, nos recomendó que conociésemos un club privado, solo concurrido por gente selecta donde podríamos ver un espectáculo de sexo explícito inimaginable.
En principio nos rehusamos, pues me parecía un desatino pensando que algún conocido nos viera, pero luego en el hotel, Adriana me convenció argumentando que nadie nos conocía y tendríamos tema para desarrollar en 
nuestra especialidad.
La noche de la presentación de los trabajos fue un éxito, y luego de recibir las felicitaciones de los colegas, volvimos al hotel para disfrutar de la piscina. Mientras descansábamos en las reposeras, noté a Adriana inquieta, como queriendo decirme algo, hasta que finalmente se sinceró y me propuso ir al club privado y yo curiosa y deseosa de ver algo diferente, acepté.
Me bañé, me perfumé, y me vestí discretamente para no llamar la atención. Juntas con el chofer nos dirigimos al famoso club Edén que tanto nos había sugerido de conocer Marcel.
Era majestuoso y al entrar percibí un ambiente cargado de erotismo y sensualidad. Nos ubicaron en una mesa próxima al escenario, donde bailarinas desnudas, danzaban entre sí acompañadas con un stripper conformando figuras sugerentes de relaciones múltiples al rozar el varón con su slip diminuto las zonas sensibles de las mujeres, que se contoneaban al compás de la música. La miré de reojo a Adriana, que disimuladamente se acariciaba la entre pierna, mientras observaba absorta la escena. Alcancé a escucharla cuando le preguntaba a Marcel, que era lo que sucedía en los pisos superiores, y la respuesta me intrigó. Había que pagar un plus de treinta dólares para acceder al primer piso donde se podían observar relaciones sexuales entre distintas parejas, que ofrecían sus fotos como recuerdo a diez dólares cada una. Mi timidez me impedía participar en las decisiones pero cuando se pararon para subir los acompañé.
Llegamos a una sala donde a través de ventanas que daban a seis habitaciones amplias se podían ver a mujeres y hombres practicando el amor. Mujeres con mujeres. En otra y en la medida que colocábamos dinero vimos dos mujeres con un hombre y viceversa. Nunca había visto una orgía en privado. Adriana me tomó de la mano y percibí su calentura, Luego de quince minutos se cerraron las ventanas, y al encenderse las luces, pregunté ingenuamente que veríamos en el segundo piso. Allí suben ustedes dos solas, nos dijo, y preguntó si traíamos máquina de fotos para registrar nuestras experiencias. Agregó que en el piso superior había que poner en la sala de control cien dólares para ver en una pantalla hombres y mujeres como nunca nos imaginamos, para elegir y compartir con ellos una hora. Agregó que no tuviésemos miedo, pues todos estaban controlados y eran de absoluta confianza. Nos explicó que recibiríamos órdenes para participar y si no quisiéramos, seríamos complacidas y podríamos retirarnos o utilizar nuestras propias cámaras para registrar el momento. Finalmente, nos dijo que nos esperaría en el salón de la planta baja, pues no tenía apuro y disponíamos del tiempo necesario, para disfrutar y registrar todo para volcarlo en futuros trabajos.
Subimos hasta el segundo piso, y en una sala con varios monitores pusimos el dinero para que éstos se encendieran. En ellos aparecieron las figuras desnudas con hombres que portaban su miembro viril de un tamaño asombroso, Adriana en el paroxismo de la calentura, sin pensarlo pulsó el botón del elegido. Se abrió una puerta invitándola a pasar, me dejo la cámara y me pidió registrar lo que sucediese desde la cabina de control.
Me preparé, y observé como siguiendo las indicaciones, pasó al baño, se desnudó y retornó a la habitación. La esperaba un hombre de unos veinticinco años con una verga descomunal que se acerco y la colocó de rodillas para que la mamara. 
A pesar de su madurez, Adriana conservaba un cuerpo apetecible con senos firmes con pezones oscuros y puntiagudos. Enseguida logró la erección máxima de la verga cuyo glande parecía no caber en la boca. El joven la giró y le acercó el miembro rígido por detrás. Pulsé otro botón para oír desde adentro los sonidos y hasta mi llegaron los jadeos, los gemidos, y el alarido de Adriana al ser penetrada por esa enorme polla. Se movían frenéticamente y ella le pedía más. El joven se aproximó a Adriana y le susurró algo al oído. Observé como ella asentía con sus ojos entre cerrados, entonces entró otro joven con la verga en la mano y ella la tomó y la mamó con fruición. Era una orgía disfrutada por todos. Yo sacaba fotos con la cámara digital y mi respiración se agitaba. Me encontré acariciando mi vulva humedecida por el deseo.
 Finalmente la llevaron al baño donde tuvo la última cogida.
Se reencontró conmigo en la cabina y me confesó que jamás había tenido una velada como esa noche, y me propuso imitarla. Le expliqué que nunca le había sido infiel a mi marido y no me animaba. Aunque la visión de su experiencia había despertado mi deseo dormido de una cogida diferente con un extraño, como algunas veces había fantaseado. Para convencerme me preguntó si creía en la fidelidad de mi esposo en sus salidas al exterior, y decidió por mí. Pulsó en el monitor y allí apareció un hombre atlético con la verga más grande que jamás había imaginado. Le dije que no lo haría pero cuando se abrió la puerta, Adriana me empujó. Me encontré sola en una habitación amplia con un diván y un baño pequeño. Entró un joven de treinta años que me sorprendió, descubrió el miembro y al extraerlo, no me pude contener, me arrodillé siguiendo mis impulsos, y lo llevé a mi boca. Al pararse casi me atraganta y lastima las comisuras de mis labios. Me asusté, mi concha sería incapaz de recibirla, y le pedí por favor que no me poseyese. Desde la cabina Adriana desoyendo mis ruegos me suplicó que continuásemos. Desnudos, yo sola con las medias de puño me puse de frente a la cámara, pues iba a registrar el tamaño de semejante polla y la capacidad de mi vagina. Así lo hice y al tomarla en mi mano noté sus dimensiones y pensé que era la última oportunidad para sentirla y disfrutarla. Estaba excitadísima. Entonces me monté e introduje de a poco esa verga enorme, temiendo que desgarrase mi concha que nunca había recibido algo de semejante tamaño y el dolor que podía causarme. Me lubricó con vaselina y lentamente me fui sentando sobre el pene. Las paredes de mi concha se fueron dilatando hasta llegar al fondo. Yo gemía y lloraba al mismo tiempo. Me parecía mentira haber albergado esa polla. Experimenté uno tras de otro tres orgasmos, terminando exhausta y satisfecha.
Me bañé y me vestí. Bajamos con Adriana al salón donde nos aguardaba Marcel, y retornamos al hotel. Allí nos volvimos a bañar. Comentando con Adriana, ya totalmente desinhibidas, me refirió su placer por la velada en el club y la hermosa experiencia al ampliar sus conocimientos, y la sorpresa al haber visto de cerca el pene que me había iniciado en la infidelidad, demostrando la capacidad de mi vagina para dilatarse y recibirlo. Entre sonrisas opiné lo mismo por lo que había recibido ella y agregué que nuestras conchitas, habían aprobado la tesis sobre la dilatación y la capacidad y nos habíamos recibido de conchudas agradecidas.
Emprendimos el regreso con una mención especial por los trabajos presentados y con una experiencia práctica no frecuente en colegas dedicados a nuestra especialidad. Nos despedimos en el aeropuerto con un guiño especial después de presentar a nuestros maridos, prometiéndonos encontrarnos en futuros congresos, para intercambiar experiencias y conocimientos.

30 mar 2011

Pecado Divino

Las seis de la tarde al fin! estoy tan cansada, llego a casa, dejo el portafolio a un lado del sofá, me pongo ropa cómoda y me recuesto en el, enciendo la televisión para distraerme un poco e inutilizar mi mente un poco más… Cambio de canal cada instante, pues nada de la programación logra capturar mi atención, de repente mi teléfono celular suena, 
mi corazón empieza a palpitar rápida y eufóricamente siento que puede salírseme del pecho, mis ojos esperan ver que en el identificador este tu nombre, se pinta una sonrisa en mi rostro, hay ese mariposeo en mi estomago, me tiembla la mano al alcanzar el celular que esta en el bolso, pero así como estas sensaciones llegaron, así se fueron…no eras tu... era mi jefe que me estaba llamando para que recordara tener los reportes de la semana temprano y ponerlos en su escritorio a primera hora, pues teníamos una reunión muy importante al día siguiente…
Al finalizar la llamada mis ojos sin quererlo se llenaron de lágrimas, y hasta ahora me niego a comprender por que,  entré de inmediato al estudio para revisar los reportes en la PC y esas sensaciones regresaron a mi, inicie la sesión del Messenger tratando de encontrar a alguien conectado, pero no había nadie que a mi me interesara para comenzar el tan monótono dialogo en el Chat, mire y tenia cinco correos en la bandeja de entrada sin pensarlo la abrí y ¡nada! No había ningún correo de esa persona a quien con tanta insistencia esperaba que llamara o escribiera…desconsolada revise los reportes, termine después de treinta minutos.
Me sentí aún mas cansada y desolada…decidí tomar una ducha, al estar ya en la ducha y sentir el agua correr por mi cuerpo desnudo comencé a recordarte con más fuerza y dolor, recordé aquellas contadas veces que te tuve en mi casa, en mi cama, la dicha que sentía al estar junto a ti, lo bien que me sentía cuando tus brazos me rodeaban con un tierno abrazo , cuando tus labios buscaban los míos para fundirse en un candente beso y tus manos que acariciaban mi cabello, mi rostro, mis hombros y después lentamente iban bajando a mis pechos y después hasta mi sexo, y lo acariciabas con tal afán que no quería que pararas, hasta que hicieras que todo mi ser explotara en inexplicables sensaciones…mientras en la ducha, mitigo los deseos de verte y sentirte en mi con profunda nostalgia…
 
 Concluyo mi ducha, voy hacia mi habitación con los ojos húmedos, me atormentan los recuerdos, ¡te extraño tanto!. es cuando me pregunto si realmente valió la pena vivir esa etapa de mi vida contigo, si significo algo para ti, si el entregarme a ti en cuerpo y alma vale de algo…si valió la pena enamorarme de ti...
 
Después de largos sollozos recuesto mis pensamientos en mi almohada y me invade un profundo sueño y yo por supuesto caigo en el, dejo que todos los recuerdos hagan su trabajo y bombardeen mi mente…quedo profundamente dormida…
Al despertar voy hacia el closet para elegir mi atuendo para la reunión, es una ocasión especial, pues se cerrara un gran negocio para que nuestra empresa sea el principal proveedor de químicos a nivel mundial;
 decido ponerme el conjunto rojo que te tanto te vuelve loco y hace resaltar mi figura, si, el de la falda roja que hace que se vean mis piernas mas largas y torneadas, la blusa escotada que deja ver buena parte de mis bubis y el saco que acentúa mi cintura, 
claro la ropa interior debe de ser igual de sensual, así que me ducho y decido ponerme la tanga y el brasier de encaje blanco que contrasta con el color de mis pezones y con el de mi arreglado vello púbico.
Me siento tan sexy que recuerdo la última vez que me lo puse para ti, pero en fin, no era el momento para pensar en eso, pues conociéndome, no iba a aguantar las ganas de calmar las ansias de sentir ese placer y podría hacérseme tarde para la reunión. 
Salgo de casa, llego a la oficina y de inmediato acaparo todas las miradas, 
pues realmente lucia diferente y sexy.
Al llegar a mi oficina, aun con mi cuerpo pidiendo le diera placer; comencé a preparar las carpetas para la reunión. Y al fin llego la hora de la reunión, pero cual fue mi sorpresa al verte ahí, al entrar te quedaste mudo, 
pues recordaste nuestro ultimo encuentro,
llevaba ese mismo atuendo y se muy bien que te encanta como me veo; al verte mi mente me traiciono y lo único que había en ella eras tu, los recuerdos me hostigaron con escenas que hicieron que mi cuerpo se estremeciera y me pidiera, es mas me suplicara que liberara esa sensación retraída de placer…te miraba, me mirabas pareciera que mi mirada te 
decía:
 “tómame una vez mas hazme tuya”
Después de dos largas horas de agonía, se firmo el contrato, se logro el objetivo, pero  ¿y yo?...poco a poco los socios se fueron yendo y solo en la sala de juntas quedamos tu y yo…tu acomodando tu portafolios y yo muda, quieta, descruzo las piernas, estoy realmente húmeda. Me urge que termines de acomodar tu portafolio.
Nuestras miradas se cruzan y de repente se comienza a escuchar una terrible melodía, nunca me ha gustado la horrible música estereofónica pero, esa vez, me inspiro para realizar un streptease en tan correcto ambiente, apenas te ponías de pie para salir de la sala de juntas cuando en la silla donde me encontraba, frente a ti, comienzo a tocarme los pechos y mi 
sexo.
Absorto, te quedaste quieto, mientras yo me deshago del saco, desabotono mi blusa y mi brasier,  tú acomodando tu portafolio y yo muda, quieta, descruzo las piernas, estoy realmente húmeda.. yo me deshago del saco, desabotono mi blusa y mi brasier dejando mis pechos en libertad. Sigues mirándome, con una enorme erección, que me hace lubricar aun más. Entonces, desabotono mi falda, dejando ver la tanga de hilo dental que se hunde en mis nalgas, y el frente de encaje transparente deja ver mí arreglado vello púbico, tu respiración se ha acelerado.
Me volteo para que veas mis nalgas que de seguro has de recordar muy bien, al tiempo que tomo el extremo de mi trasero y el delantero de mi tanga y la hago friccionar contra mi rosita empapada. Luego, bajo lentamente mi mojada tanga, de manera que mi desnudez es total. ¿Y que hago después? te entrego la tanga empapada. 
Tú reaccionas y así como estoy, recargada contra la pared, acaricias mis pechos y los mamas, haciéndome jadear. 
Luego te agachas y comienzas a chupar mi vulva de una manera delirante, mientras aprietas y separas mis nalgas. Metes el dedo en mi vagina y me lo sacas. Me tiemblan las piernas. Sin bajarte los pantalones te abres el zipper  y, con tu enorme pene erecto, me ensartas contra la pared, se caen los cuadros que estaban colgados ahí produciendo un estruendoso escándalo que se escucha en la salita de espera.
 Me perforas, me enloqueces, haces venirme una y otra vez, mientras me aprietas las nalgas hasta que siento dolor, y tú te vuelves loco igual que yo. Apunto de terminar haces que me acueste en el escritorio donde minutos antes se llevo a cabo la reunión y terminas masturbándote y bañando todo mi cuerpo con tu semen. 
Y por si fuera poco, al final, te ocupas de untármelo en los pechos y pezones, en el vello pubico y en la vagina, en la cara, en la boca, en el pelo… mhhh quiero mas, si, quiero, oh si!! 
 Más!!…afuera las secretarias y los socios aguardan mudos…y nosotros adentro, con un sin fin de emociones nos entregamos una y otra vez a la lujuria y la pasión, nos entregamos al noble placer del sexo…y ahora que vuelvo a ser tuya lo único que me pregunto es:
¿Cuándo será la próxima reunión?
Atrás quedo esa melancolía que día a día lastimosamente daba tregua a que la nostalgia fuera mi única compañía. 
Realmente debo de admitir que lo nuestro es vilmente pasión y lujuria, que el juego donde se mezclan tan arcaicos sentimientos no existe para ti y para mi…pero ¿como explicar el sentimiento que mi ser tenia hacia ti?; sencillo; era la sola necesidad de sentirte dentro de mi, sentir recorrer en mi ser esas inexplicables sensaciones de lujuria y placer, 
esas tan delirantes caricias de las yemas de tus dedos sobre mi piel que clama destilar gota a gota mis ansias reprimidas, esos espasmos que tu lengua juguetona provoca cuando delicadamente pero con sarcástica brusquedad lame mis pezones erectos por semejante excitación, cuando poco a poco vas recorriendo mi cuerpo desnudo hasta llegar a mi sexo húmedo y sediento de sentirte de tenerte dentro, lo recorres con tanta impaciencia que pareciera que quieres comerlo de un solo mordisco, luego esa forma tan inexpresable de besar que al primer rose de tus labios me vuelves loca…
En fin, después de tan buena dosis de estrógenos y progesterona, trato de asearme con lo que este a la mano, me pongo delicadamente la tanga, el brasier y tu mirada atónita parece decirme:
-Por favor!, no te vistas todavía, espera un poco mas, déjame contemplarte!!...
Pero delicadamente me pongo la blusa la abotono, luego la falda, subo el cierre y me coloco el saco, alboroto un poco el cabello para desenredarlo un poco y salgo vacilante de la sala de juntas, tu te quedas exhausto por lo ocurrido. 
Al salir de la sala todo mundo pregunta por lo que paso y yo con una sonrisita irónica les digo que te desmayaste por eso te quedaste en esas condiciones tan, tan...precarias ¿tal vez? y me retiro con una gran sonrisa de satisfacción, fue la mejor sesión de sexo que desde hacia mucho tiempo no tenia…
Transcurrió el día sin ninguna otra interrupción, salvo que mi lujuria no estaba del todo satisfecha; pero no podía quejarme pues estar de nuevo con el fue indudablemente placentera. Termino el turno del trabajo, cerré la sesión en la computadora, apague el aire acondicionado las luces y apaciblemente me dirigí al estacionamiento, subí al coche y conduci hasta la casa
Al llegar pude percibir que frente al portal de la casa se encontraba un mustang la cual de cierta forma me resultaba familiar, estacione mi coche y sin siquiera mirar me dirigí a la entrada, total que mas da el hecho de esperar a que el conductor o conductora del mustang se marchara y metiera mi auto al garaje.
Entre a la casa, y como ya era costumbre me tire en el sofá dejando a un lado el portafolio y mi bolso, encendí el televisor pero nada de la programación llamaba mi atención; cambie constantemente los canales y después de un recorrido por los 80 canales de cable, apague el televisor y me dirigí a mi alcoba, no sin antes echar un vistazo a la calle con la esperanza de que el auto estacionado frente a la entrada de mi portal ya se hubiera ido, pero no, 
seguía sin haberse movido un centímetro; resignada me volví a mi alcoba, comencé a quitarme la ropa para disponerme de una reconfortable ducha,
 mi mente estaba luchando vanamente por no recordar lo sucedido al termino de la reunión pero mis esfuerzos se inutilizaron y mi cabeza comenzó a darme vueltas sin cesar mostrando cada centímetro de su cuerpo, de su miembro penetrándome…
por mas que me esforzara no conseguía apartar de mi esas imágenes, en fin exhausta deje la ducha, me envolví en la toalla y volví a la sala por mi bolso ya que ahí tenia la ultima dosis de bensal; cuando repentinamente sonó el teléfono celular, esta vez ya no esperaba ver su nombre en la pantalla, pero cual fue mi sorpresa, ¡era su número!, mi respiración se torno mas agitada comencé casi a hiperventilar, tenia la garganta seca al responder,
- ¿diga? - Conteste con la voz ronca;
-Déjame entrar- dijo su voz- quiero verte-
- impávida conteste- ¿dejarte entrar?, es acaso que tu…no puede ser, ¿como diste conmigo?,
- no es difícil seguirte, murmuro…
Las mismas sensaciones que me estremecieron en la sala de juntas regresaron estrepitosamente, sin dudarlo colgué y me dirigí a la puerta con la falsa esperanza que solo se tratara de una broma, pero ¡no!, estaba en la entrada de mi casa, y su auto frente a mi garaje.
 ¿Así recibes siempre a tus visitas?, dijo entre dientes mientras se dirigía al 
sofá, -es algo insinuador, ¿no te parece?-;
- No sabía que tendría visitas, exclame en forma de escusa;
-¿no me digas que después de todo el hecho de recibirte envuelta en una toalla te parece inapropiado?, exclame irónicamente, mientras me ponía de frente a el.
Con una sonrisa picara y llena de lujuria me contestó:
-¡claro que no!, no podría ser más que excelente tu recibimiento-, exclamo.
-Bueno, habla, que quieres-, le dije con cierto tono de autoritarismo…
Contemplarte una vez más. Luego de una pausa continuo. -¿sabes? Hacia mucho que no me la pasaba también como hace rato, no había experimentado tal excitación como la que tú me hiciste sentir desde que te vi.
Sabia que estaba sonrojándome, pues fue un cumplido muy sutil, y mi deseo por repetir la hazaña aumento significativamente, mi mente estaba ocupada en contenerme, para no hacer obvio que de nueva cuenta la lujuria se apoderaba de mi y mientras mas oía lo que decía mas me costaba trabajo contenerme y antes de que pudiera terminar la frase lo interrumpí y le dije:
-¿y viniste solo a decirme eso?...te hubieras evitado el gasto de la gasolina  y me lo hubieras dicho por teléfono…- Le dije y le sonreí mientras lo miraba y pasaba mis dedos por mi cabello húmedo y mostraba cierta indiferencia, aunque moría de ganas por que me hiciera suya…
-tienes razón, solo que necesitaba verte- se levanto del sofá y se puso frente a mi…necesitaba comprobar lo que me provocas, lo que me haces sentir…
Y bruscamente me arrancó la toalla y quedé  descubierta frente a el; me miraba con una tierna pero a la vez ardiente mirada, llena de deseo por tocarme, por acariciarme, por besarme…
sin saber como, ya estábamos en mi recámara, yo delante de el desnuda mientras que el vestía un pantalón de mezclilla azul y una camisa blanca desabotonada de los tres primeros botones que dejaba ver su bien formado pecho…y con cierta delicadeza desabotone la camisa completamente…yo estaba mucho mas húmeda que en el encuentro anterior, esta vez yo tome la iniciativa:
-¡prohibido tocar!, le dije con voz ronca, pues mi garganta estaba seca y las palpitaciones de mi ritmo cardiaco iban en aumento, -solo mira, calla y disfruta-
Así que comencé… mis labios rozaron los suyos y se fundieron en un candente beso, poco a poco recorrí su rostro hasta llegar a su cuello con un suave vaivén de mi lengua lo recorrí de arriba abajo, lamí sus oídos incluso los mordisquee un poco; ¡le encanto!, hice el mismo recorrido por su cuello, baje lentamente hasta su pecho, lo bese apaciblemente, lamí sus pezones con singular cadencia y mi lengua jugo un rato con ellos, baje poco a poco, siguiendo las líneas de su cuerpo bien formado, llegue a su ombligo, desabroche el cinturón, luego el pantalón y finalmente baje la bragueta; era imposible no notar la erección de su bien dotado miembro,
 Bien dicen que todo se parece a su dueño, hurgue con mis labios su pene, eso lo hizo estremecer, le quité el pantalón, y mi lengua empezó otra vez a jugar con sus muslos, iba y venia recorrí de nueva cuenta todo su cuerpo; yo estaba muchísimo mas húmeda que en el primer encuentro,  seria fácil para mi tener un orgasmo vaginal en ese punto, pero decidí contenerme…
Lo miré  directo a los ojos y puede ver como estaban llenos de placer y al mismo tiempo mostraban las ganas que tenia por tocarme, por besarme, ambos estábamos esperando el momento justo para explorar y dejarnos llevar por esas sensaciones tan indescriptibles que nos volvían locos…el sexo oral para los hombres es muy placentero al igual que para nosotras…aunque no se por que presiento que ellos lo disfrutan mas…así que sin pensarlo dos veces me dirigí de nueva cuenta a su pene le quite los calzoncillos y…delante de mi, estaba ese bien dotado miembro,
 erguido, garboso, lentamente comencé a lamerlo, de abajo a arriba , de arriba abajo; mire su rostro, la lujuria ya lo había invadido, reflejaba tanto placer, después lo lleve a mi boca…comencé con ese vaivén lentamente y después de unos minutos el ritmo se torno mas deprisa… entonces desesperado y sin contenerse mas comienza a tocarme su mano se mueve y comienza a acariciarme, lo tiene fácil, no hay ropa, solo piel, una piel sedienta de el, de su cuerpo… de sus manos… de su boca… de su sexo…
 Se desliza bajo las sábanas, primero solo su mano, estoy de espaldas a el, recorre mi columna, nota como se eriza mi vello, trato de no moverme, quiero seguirlo sintiendo, muy despacio sube hasta mis hombros y los roza con la yema de sus dedos, tira de mi y consigue que me ponga sobre la cama, 
tumbada completamente, dejada a su merced, no tengo que oponerme pues es su turno de embriagarme con esa lujuria que no puede contener mas…me quedo inmóvil, gozando de sus caricias…
Sigue con el tibio paseo de sus manos sobre mi cuerpo, ahora toca mi cuello y va deslizándose sobre mis pechos… ha conseguido que mis pezones estén erectos, erguidos, duros… no pueden resistirse a la suavidad de sus manos… el juego continúa, yo no me muevo, solo siento, solo lo dejo hurgarme.
Continua su descenso, en mi estómago siento unas ligeras cosquillas que me hacen sonreír, se detiene para contemplar esa sonrisa que ha provocado, me mira con ternura y con deseo a la vez, esa mirada que siempre me deja sin palabras, no puedo evitarlo, cierro los ojos cuando siento que su mano ha descendido aún más, ha pasado de largo mi sexo, se ha detenido por el interior de mis muslos, juega con ellos, me hace sufrir porque yo estoy deseando sentir esa mano cálida en mi intimidad, en ese rincón que es solo mío y, a la vez, solo para el.
Siento como va subiendo por mis muslos, me estremezco solo de pensar que harán sus manos sobre mí, siento algo fuerte en mi pecho, es el deseo que no me deja ni respirar, deseo que provoca con tan solo rozar mi sexo, rápida, fugazmente, como si no quisiera tocarlo, juega con la minúscula línea de vello que corona mi sexo, siente el calor que desprende, huele su humedad, no puedo controlar lo que me hace sentir.
Me acomodo frente a el, poniendo mi pierna sobre su espalda… abriendo la otra sobre la cama… quiero que disfrute viendo mi sexo abierto para el… que lo admire… que lo desee como yo deseo esos dedos que juegan ágiles pero a la vez lentos sobre él… los dedos que recorren lentamente mi sexo hasta mis labios, abriéndolos… deslizándose suavemente por ellos, solo acariciando con la yema de los dedos… primero descendiendo para después ascender hasta mi clítoris en un ligero roce, leve pero profundo… intenso… repite ese movimiento una y otra vez mientras me escucha suspirar… 
gemir… abandonarme al placer…
No resisto esa calma y el lo sabes… sabe que quiero algo más, que deseo algo más, que lo necesito y muy lentamente siento como su dedo índice va entrando en mi cuerpo a la vez que noto su respiración cerca de mi sexo… sí… su boca está muy cerca… la deseo, deseo sentir su lengua lamiendo toda mi intimidad… 
chupa mis labios, los muerde con ternura, los saborea, los abre, se mete dentro de ellos… sabe cuanto me está haciendo disfrutar y eso le gusta… clava su mirada en mis ojos, mientras acelera el ritmo de su lengua… ha introducido un dedo más en mi abertura… lo mueve rítmicamente, entra y sale sin prisa pero sin pausa… su mano está envuelta por los líquidos que emanan de mi interior… siente que estoy a punto de estallar, mis piernas tiemblan… mi espalda se arquea… ha llegado el momento final…
Quedo exhausta sobre la cama esperando a que Morfeo me tome en sus brazos y me transporte a una profunda quietud…Llega la mañana, el sol se cuela por la ventana, abro mis ojos y veo la cama vacía, un suspiro sale de mi y luego una sonrisa picara al recordar lo que hacia unas pocas horas acababa de ocurrir, me levanto, tomo una ducha y sigo mi rutina habitual… Deseando e imaginándome que pasará en el próximo encuentro.